No sé si a alguien más le habrá pasado, pero yo, desde que anochece más tarde, llevo varios días que estoy deseando que llegue el buen tiempo, poder disfrutar un poquito más y empezar aprovechar las horas de sol al máximo.
Pensar en el verano desde ya parece una locura, más aún cuando ni siquiera ha llegado la primavera, pero, como si una fuerza sobrehumana se apoderase de mi cabeza, no puedo evitar querer correr demasiado y pasar directamente a esa estación del año y empiezo a soñar con las tan deseadas vacaciones.
De forma consciente, vuelvo a la realidad y me doy cuenta de que aún queda mucho tiempo hasta ese momento y, aunque me desanima un poco, intento ver los “pros” que eso conlleva.
Pensando y planificando todo lo que quiero hacer antes de que llegue ese momento, empiezo a darme cuenta de que, en este caso, que quede tiempo igual es hasta un punto a mi favor.
En mi vida diaria, voy contra-reloj y por una vez creo que tener tiempo de organizarme es algo positivo.
Quiero disfrutar de mis merecidas vacaciones al máximo y, como todos, llegar en las mejores condiciones posibles.
Empiezo a pensar en la “operación verano” y haciendo una mini lista de mis objetivos a cumplir me da vértigo y eso que no he incluido ni la mitad de las cosas.

                              

Empecemos entonces con ánimo la operación: “quiero ser la mejor versión de mi misma en tiempo récord”.
Incluyo, en un lugar preferente, practicar deporte de forma regular y comer de una forma más sana que, aunque ya lo hago, quizá debería esforzarme algo más, de cara al verano.
Y luego pienso que el efecto “si me achucho un poco más y empiezo la semana que viene todavía llego” igual puede valer para las dietas (y tengo mis serias dudas al respecto), pero para mi piel lo veo algo más complicado.

Por eso, he decidido que básico y en super-primer lugar voy a adoptar una rutina para cuidar mi piel de forma que, cuando llegue el deseado momento de aprovechar el buen tiempo y la energía que me da el sol, mi piel esté completamente limpia, hidratada y nutrida para disfrutar tranquilamente, sabiendo que por una vez he hecho las cosas planificándolas con antelación.
Ahora, sin duda, es mi momento, he sido un poco perezosa en este sentido, pero aún estoy a tiempo de lucir buena cara, gracias a las mejoras que pienso conseguir en mi piel.
Obviamente, pienso protegerme con factor de protección solar, pero creo que, si tengo una piel sana gracias a un cuidado diario, probablemente, será mucho más fácil que mi cuerpo disfrute tanto del verano como pienso hacerlo yo.

Por ello, voy a comenzar estableciendo una rutina diaria de limpieza, hidratación y cuidado con productos específicos de noche y de día y estoy convencida de que los resultados pronto serán evidentes… ¿Y tú? ¿Qué planes tienes?
¡Aprovecha que aún estás a tiempo!